Enrique Gibert
Categoría: Publicistas por Guillem el 26-08-2009

Enrique Gibert es un periodista y publicista argentino que llegó a México en los años ’60 e ingresó de lleno a lo que fuera el boom publicitario de aquella época, iniciando del lado creativo y pasando después a encabezar varias agencias, participando en algunas de éstas como socio.
En el medio se le reconoce como un publicista visionario y valiente, que no se estaciona. “Es la combinación perfecta de personaje creativo con capacidad empresarial. Tiene esa dualidad que hace la diferencia”, opina Sergio López Zepeda, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad (AMAP). Él considera a Gibert como “el gran filósofo de la publicidad en México” y lo coloca en la misma canasta que a Jim Stanton, Raúl Gutiérrez, Ed Noble y Augusto Elías, por la aportación que cada uno, en su momento, ha hecho a la publicidad en México.
De hecho, luego de haber sido el artífice de exitosas campañas para los grandes anunciantes en México durante tres décadas, ahora dirige una agencia con la que no pelea las cuentas grandes. “Hay agencias grandes con anunciantes grandes; hay agencias pequeñas con anunciantes pequeños. Hacía falta una agencia nueva, para anunciantes nuevos”, plantea el eslogan de Gibert DDB, la tercera reencarnación de su proyecto publicitario. Originalmente periodista, Gibert es hoy una marca registrada dentro de la publicidad mexicana.
Su entrada a la publicidad fue como ejecutivo de cuentas en McCann Erickson, a la que llegó huyendo del conservadurismo de la televisión. Desde luego que, al ser guionista, esperaba obtener trabajo como creativo; no obstante, lo contrataron como ejecutivo porque ‘tenía presencia de ejecutivo’. “Ésa fue la explicación surrealista que me dieron. Tal vez fue porque usaba corbata”. Durante más de cinco años viajó por todo México como ejecutivo de la cuenta de Goodyear y luego se empleó en D’Arcy, donde llevó las cuentas de Orange Crush y algunos productos de Cigarrera La Moderna.
Enrique Gibert es el publicista que hizo el primer anuncio de las toallas femeninas Kotex en México. También el creador del slogan: “Para ser Mafer, hay que ser muy cacahuate”. La fuerza de su idea creativa convirtió a la marca Mafer en sinónimo de cacahuate de calidad. En la agencia de Enrique Gibert nació la genial campaña: Todo mundo tiene un Jetta, al menos en la cabeza.
Para 1970, Gibert fue invitado por el empresario Ignacio Arellano a cofundar la agencia Arellano NCK. “Fue muy raro. Venía de agencias con ciento y pico de personas y aquí éramos sólo tres, así que uno se vuelve ejecutivo, mensajero, director creativo, copy, de todo”.
Con esta experiencia multitarea, Gibert terminó su entrenamiento para lanzarse al ruedo en 1973, como socio fundador de Maqueda Gibert. Durante los 14 años que la manejó con su socio José Maqueda, esta firma fue la del aprendizaje verdadero, la de los logros y la buena estrella, pues consolidó una muy buena venta a la empresa FCB.
Exitosa con cuentas como Brandy Presidente, Cemex y Seguros Monterrey, la firma de Gibert recibió tres ofertas de compra, pero sólo una le entusiasmó. “Muchos años antes había tenido como gurú a Bill Bernbach, el fundador de DDB. Ya no estaba vivo, pero esa empresa tenía su legado”, y pensar en la posibilidad de unirse a ella en una proporción 60-40 que le permitía mantener el control, le inspiró. DDB era la segunda más grande red publicitaria del mundo.
Su tercera agencia, Gibert Quattro (hoy Gibert DDB), nació en octubre de 2004, a petición expresa de DDB, que necesitaba otra agencia en México para evitar conflictos de cuentas y de la cual se hizo socia con 20%.
Enrique Gibert destaca igual por decenas de campañas memorables que por su efectividad empresarial y su vena emprendedora, que ahora explota al frente de su cuarto emprendimiento. En vez de pelear por las cuentas de los grandes anunciantes, busca motivar a nuevos clientes a utilizar la publicidad.
Finalmente, Enrique Gibert tomó la decisión, a principios de 2009, de cerrar su agencia de publicidad, poniendo fin a una carrera de 50 años.




