Humor publicitario
Categoría: Publicidad por Guillem el 31-07-2009

El humor funciona como estímulos incondicionados, generando actitudes positivas hacia el anuncio y la marca, también influye en la intención de compra y el reconocimiento, pero no en el recuerdo de marca comparándolo con publicidad neutral.
La incongruencia y el humor hostil generan reconocimiento y actitudes positivas hacia el anuncio y la marca. Las alusiones tienen mayores efectos en la intención de compra que los otros. Los hallazgos reafirman la eficacia del humor como herramienta publicitaria.
Por ello debemos considerar este género como un factor imprescindible en el diseño publicitario, ya que es un gran foco de captación de atención de los clientes, que abren su mente con las nuevas propuestas humorísticas, dejando nuevamente la parte racional y dejándose llevar por sus emociones. Es una herramienta fundamental.
El humor, al ser un proceso que genera una reacción similar en todas las culturas y que ha estado presente a lo largo de la historia, puede considerarse como un fenómeno universal, sin embargo, las investigaciones que han examinado el humor publicitario de una manera transcultural indican que este es empleado de diferentes maneras dependiendo de la cultura en la que se encuentre.
La efectividad del humor a la hora de aumentar las ventas no funciona cuanto más trascendencia y mayor sea el precio de éste. Por tanto, el humor es malo para productos de alta implicación cuya compra es racional. Sin embargo da buenos resultados en productos de baja implicación o de alta implicación en los que el factor de compra emocional sea muy alto.
Existen dos categorías de humor en publicidad: el humor no relacionado (no se vincula la comicidad al producto)y el humor relacionado (en los que sí se vincula al producto).
El el proceso de creación se deben de tener en cuenta los siguientes aspectos: Primero, centrarse en un solo rasgo del producto, y transmitir el beneficio que proporciona la marca; segundo, destacar y diferenciarse de la competencia sobre algún aspecto, el anuncio debe permitir que el consumidor perciba la marca como la más alegre, simpática, positiva… Luego, se debe lograr la simpatía del target (público objetivo), dejando en segundo plano al resto, ya que no todos responden igual a los mismos estímulos. Un buen guión se inicia buscando situaciones relacionadas con el producto. Después se selecciona la más cómica y se introduce un “gag” final brillante e inesperado. Cuanto mejor sea la preparación, el clímax y más rápido el final inesperado, más éxito tendrá. Después de todo esto se debe seleccionar a los personajes, en los que normalmente se buscan fisionomías cómicas y no bellas. Recurrir a personas famosas es otra opción, pero se corre el riesgo de polarizar la simpatía. Para evitarlo, se puede recurrir a profesionales del humor.



